[ENTREVISTA] Nadie quiere que AMLO fracase, pero que rectifique: Javier Sicilia

En el momento en que haya paz, Javier Sicilia escribirá de nuevo poesía. Ahora, explica en entrevista con El Big Data, son tiempos en los que el mejor poema es el no escrito, el que se expresa en el silencio de la protesta.

Precisamente, la Marcha por la Paz y la Justicia que partirá el jueves 23 de enero de Cuernavaca, Morelos para llegar el domingo 26 de enero a Palacio Nacional y que Sicilia encabezará es, señala, un acto poético. “(…) de alguna forma el acto que vamos a realizar es un acto de poesía. Es llevar el sentido al espacio público”.

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No se trata, argumenta, de algo personal con el presidente Andrés Manuel López Obrador. No quiere sentarlo en el banquillo de los acusados ni siquiera se considera enemigo del Presidente ni mucho menos busca su fracaso, puntualiza.

Foto: Internet

Sin embargo, precisa, para que exista una Cuarta Transformación de la vida pública del país se requiere de una política de Estado que construya un mecanismo de justicia y de verdad en el que todos los actores políticos y económicos del país sean llamados a juicio. Sin verdad y sin justicia, considera, no habrá amnistía.

Esa es la razón por la que Javier Sicilia marchará de nueva cuenta y porque el recuerdo de su hijo Juan Francisco, quien fue asesinado en 2011 por miembros del crimen organizado, lo lleva a indignarse ante el horror de los crímenes que se cometen en México.

“Y el asesinato y el crimen de niños y mujeres de la familia Lebarón, que es como mi familia, pues ya me desbordó la conciencia y me obliga a salir”.

A unos días de la protesta, lo único que le pedirá al presidente es que rectifique y construya una política de Estado que unifique al país. México ya no soporta otra masacre, advierte.

Sin embargo, el presidente ya señaló que no lo va a recibir, primero dijo que lo haría Alejandro Encinas, subsecretario de Gobernación, pero esta semana indicó que lo harán los integrantes del gabinete de seguridad.

-¿Pero si tuviera a AMLO de frente qué le diría?

-“Yo le diría: presidente usted pactó, el tamaño del problema que tenemos es de este tamaño y amerita como habíamos acordado el 14 de septiembre de 2018, pues una Comisión de la Verdad con apoyo internacional en toda la República. Porque sin verdad no habrá justicia y un Mecanismo Extraordinario de Justicia, porque el Estado está sumamente penetrado y también tendría que ser con apoyo internacional”. Eran los acuerdos a los que llegamos con el presidente y con los cuales se trabajaron. Esa agenda se trabajó con Gobernación.

-¿A qué atribuye este cambio en la política de seguridad?

«Es una explicación que nos debe. Es otra de las cosas que habría que preguntarle. “¿Qué pasó presidente? ¿Y qué pasó con el abandono a las instituciones creadas para enfrentar este problema junto a esta política de Estado de la Comisión de la Verdad y del Mecanismo Extraordinario de Justicia, que son la Comisión de Atención a Víctimas, la Comisión de Búsqueda de Desaparecidos?

«Y qué pasó con la CNDH. Son tres mecanismos que están al garete, que no están tejidos a una política de Estado y hay que agregar ahí a la Guardia Nacional.

«Todas las mañanas el presidente señala que su política para combatir sin balas al crimen organizado son sus programas sociales…

«Los programas sociales no están integrados a una política de Estado. Es sumamente reduccionista canalizar todo a un tema de pobreza. Si esa fuera la realidad tendríamos 50 millones de asesinos. El tema es mucho más complejo e implica desmontar, y esto sólo con una Comisión de la Verdad y un aparato extraordinario de justicia, para enfrentar las redes de complicidad que hay en el Estado, en los partidos, en empresas legales que están relacionadas con el crimen organizado.

-¿Qué piensa de aquellos que consideran que aceptar ayuda internacional sería aceptar una injerencia?

«Para nada. Hablamos de la comunidad internacional que está preocupada por la vida y la democracia de una nación. Este es un mecanismo que nos ahorraría las presiones de Trump»

-¿Por qué Andrés Manuel no lo quiere recibir?

«No lo sé. El problema no es que no me quiera recibir a mí. La ofensa no me la hizo a mí, se la hizo al país, se la hizo a las víctimas, se la hizo al miedo y al terror en el que está viviendo este país. El tema no soy yo, el tema es el contenido de lo que le estoy diciendo, que tiene su peso en el sufrimiento del país. El presidente debiera de recapacitar. No es él o yo, no es una asunto de personas, es un asunto de la vida del país y de la salud del país, ese es el tema. No soy yo.

«Yo soy un poeta y los poetas somos voces de tribu, esta voz en la tribu en un país dolorido, doliente, lleno de sangre y de víctimas. Es a la voz, al contenido que revela esta realidad  a la que tiene que atender, no a mí.»

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-¿El presidente cree más en la voz de los militares?

“Sí. Pero esa no es una voz correcta, ya lo sabemos. Desde que Calderón sacó al Ejército, tenemos las consecuencias de un Ejército en las calles. Ese no es el tema, el tema está en un tejido de política de Estado complejo que tiene que ver con la verdad, la justicia, la paz y después hablamos de amnistía”

-No hay condiciones para una amnistía-

Pero para alcanzar la amnistía se requiere implementar, refiere Sicilia,  un proceso de verdad y de justicia para encontrar culpables que puedan ser amnistiados. Y aunque existen sectores dentro de la sociedad que consideran que la amnistía significa pactar con el crimen, el poeta argumenta que en estos momentos sí se trataría de un pacto.

Pero de establecer las Comisiones de Verdad y de Justicia se juzgaría a todos los criminales y no habría impunidad. Para perdonar, dice, se requiere que el verdugo reconozca sus crímenes.

La Comisión de Verdad, explica Javier Sicilia no busca acorralar al presidente. Busca poner ante la verdad a gobernadores, ex gobernadores, presidentes municipales y a ex presidentes, así como a criminales e incluso a militares. De ese tamaño, expone, es la tragedia que padece México. Será un proceso largo, tedioso y sobre todo peligroso: nadie querrá ser llamado por la justicia y auscultado por la verdad, considera el activista.

Genaro García Luna, el secretario de Seguridad del ex presidente Felipe Calderón enfrentará un juicio en Estados Unidos por presuntamente estar ligado al Cártel de Sinaloa. La guerra que lanzaron  en 2006 pudo ser una simulación, apuntó.

“No sólo es Genaro. Además lo están juzgando en Estados Unidos ni siquiera en México. Por eso es tan importante el mecanismo de la Comisión de la Verdad. Hay que investigar no sólo la corrupción, también los crímenes si hay crímenes, si es cierto que éstas complicidades se dieron y ver las redes. Eso lo tenemos que iluminar a la luz de la verdad.

“Si investigamos a Genaro a la luz de la verdad, tenemos que investigar a Calderón, y tenemos que investigar a Poiré (Alejandro Poiré, ex secretario de Gobernación en el sexenio de Calderón), a Fox.

“Está Cajigal (Sergio Alberto Estrada Cajigal Ramírez, ex gobernador de Morelos), está Marco Antonio Adame, para hablar de Morelos, a Graco Ramírez. Todo eso tiene que ver, de ese tamaño es lo que estamos pidiendo y de ese tamaño es lo que exige la realidad del país.

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Es tan importante, resalta Sicilia, llamar a la justicia a todos los actores políticos y económicos para salir de la tragedia humanitaria que vive México que llevar a consulta popular el enjuiciamiento a los ex presidentes es un error. No es un asunto de consulta sino de justicia, puntualiza el poeta. Y la justicia, señala, no se discute, se aplica a la luz de la verdad.

-¿Quizá el Presidente tiene miedo que se polarice el país?

«Está polarizado, él mismo lo ha polarizado por desgracia. Por eso le estamos pidiendo a que llame a la unidad de la nación, de una política de Estado en este sentido como la prioridad de la nación. El país no sólo está polarizado, está incendiado, está ensangrentado, está atemorizado.»

¿Qué piensa de los ataques en redes?

«No sé dónde infieren que yo quiero sentar al presidente en un banquillo de los acusados, de dónde infieren que yo soy un enemigo de Andrés Manuel, del presidente. De dónde infieren que yo quiero su fracaso, de dónde infieren tanta tontería que han dicho. Frente a eso no tengo más que tres explicaciones: o leyeron mal, y yo prefiero y quiero pensar que así es, o se llama ceguera ideológica o analfabetismo funcional. Esas dos últimas son gravísimas, generan las peores masacres y las peores estupideces.

-¿La gente le está dando mucho poder a Andrés Manuel?

«Sí. Le creen demasiado y el tema no se le puede focalizar a una persona. En un país tan dolorido un presidente no puede resolver todo.

El 12 de septiembre de 2012 cuando llegó la Caravana por la Paz en Washington usted citó el poema en Silencio de Thomas Merton.

“El mundo entero está

secretamente en llamas.

Las piedras queman,

aún las piedras queman.

¿Cómo puede un hombre aguardar

o escuchar a las cosas quemándose?

¿Cómo puede atreverse a sentarse con ellas

cuando todo su silencio está en llamas?”.

Foto: Gustavo Graf/LatinContent/Getty Images

¿Cree que algún día México dejará de arder?

«Si hay voluntad política, si se pone como prioridad la paz, la justicia y la verdad, la seguridad, dejará de arder, pero tenemos que apagarlo entre todos. Y es el llamado al presidente. ‘Únanos presidente, conduzca al país hacia allá'».

-¿Se pueden formar poetas en un país que parece lleno de sicarios?

«La poesía siempre está. La palabra sagrada que conserva el sentido, que devela el sentido siempre está. El problema es que nadie está oyendo la palabra. Y de alguna forma el acto que voy, que vamos a realizar es un acto de poesía. Es llevar el sentido al espacio público. Llevar la palabra que guarda el sentido al espacio público.

«México lo requiere absolutamente. Cada vez más. Y requiere los oídos necesarios para hacerlo.

-¿Tendría que dejar el presidente todas las mañanas de salir a hablar.?

«Yo le pediría que sí. Nadie puede hablar sobre todo de problemas tan complejos como el país todos los días y decir cosas importantes.

«Yo creo que el presidente necesita silencio, necesita espacio de dejar razonar en él el dolor del país y dialogarlo consigo mismo y dialogar con otros en la projimidad, pero no estar hablando demasiado. Eso no le hace bien a nadie. No solo al presidente. A nadie le hace bien hablar y hablar, sobre todo, cuando tienes delante problemas muy graves que resolver. Un presidente debe aprender a escuchar.

-Pero pareciera que lo utiliza como una estrategia de defensa…

«Sí pero la palabra que no se encarna se vuelve vacío. Se vuelve nada, se vuelve un ruido en la boca. Yo creo que el presidente necesita que su palabra tenga ese peso y ese peso solo se encuentra en el silencio y en la escucha. Para poder a partir de ahí, de un proceso profundo, dar la palabra adecuada que tenga como consecuencia políticas que nos sean sanas.

-¿Si no se realizan estos mecanismos de Justicia, de Verdad, podría regresar de nuevo el PRI o el PAN?

«Sí, si fracasa la 4T, y nadie quiere que fracase, una de las posibilidades es que la violencia entre en territorios en los que todavía no ha entrado. Son los territorios de la vida social sana, de los tejidos sociales sanos, de la política sana y se vuelva mucho más complicada la violencia y después ya lo sabemos, la tentación de los autoritarismos brutales de la derecha.

-¿Qué hay de aquellos que dicen que cuando fue el sexenio de Enrique Peña Nieto usted no salió de nuevo a la calle?

«Siempre estuve criticando. Articulamos la Comisión de Atención a Víctimas, se articuló la Comisión de Búsqueda y siempre hubo crítica de mi parte. Yo estuve con Ayotzinapa, participé con Ayotzinapa simplemente que no tenía la representación, la representación la llevaban y la llevan ellos. Simplemente que ahora parece que no hay nadie que pueda decir que las cosas no están bien.

«Aquí yo hice mucho trabajo contra los megaproyectos, me costaron persecución, me costó la salida de la universidad, la presión de Graco Ramírez de un perredista. Abrí la fosas de Tetelcingo con la Universidad. He hecho mucho trabajo, ahora vuelvo a salir porque el presidente se comprometió y porque ya no podemos soportar más masacres y hay compromisos establecidos con el Presidente que pueden llevarnos a una política de Estado que nos salven de estas masacres y se construya una paz.

-¿Qué le diría al gobernador de Morelos?

«Que se vaya, porque este sí es un inepto. No tiene nada qué hacer dirigiendo el estado de Morelos. Tenemos cerca de 6 o 7 asesinados diarios. Tenemos muchísimos desaparecidos, secuestros todos los días. Ese señor debería de salir, debería de irse y Morena debería presionar, porque es la que lo sostiene, a que salga. El presidente también debería de hacer un llamado profundo a un tipo como Cuauhtémoc.

-¿Pareciera que está más interesado en hacer partidos de fútbol?

«Sí. Al tipo que le den al Zacatepec y que lo lleve al campeonato, así se salvaría su reputación y Morelos podría buscar algo más digno en la representación de un estado que está en llamas, dolido y que vive en el terror y en la inseguridad.

«Hay que pasearse a la nueve o 10 de la noche por las calles de Cuernavaca para ver que la gente está encerrada en sus casas. Esa no es una buena ciudad, no es un buen Estado y precisamente porque tenemos un gobernador que no entiende absolutamente nada, ni de la política ni de la vida humana.»

Foto: Especial

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